Grave crisis sanitaria y social en Mendoza.

Comunicado

El jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, dijo este jueves, contestándole a A. Cornejo que, «no ha planteado nunca una alternativa» a las políticas que critica, y que «la politiquería es una discusión que no va a llevar a ningún lado».

Pero sin dudas, así como sucede en economía o en educación, en salud también las decisiones políticas son las que deciden que tan bien o tan mal, la van a pasar quienes necesiten del sistema de salud.

Entonces aparecen aquí las diferencias entre las políticas aplicadas. El equilibrio entre economía y salud, miradas desde el punto de vista del gobierno, intentado por Suarez, parece muy difícil y están los datos de estos últimos días para muestra.

Por un lado se trató de que siguiera funcionando la economía de los sectores concentrados: bodegas, bancos, hipermercados, shopping, olvidando al otro sector: cuentapropistas, pymes, desocupados, asalariados, que también comen y necesitan del servicio de salud y recibieron casi exclusivamente, ayuda del estado nacional.

Por el otro en salud, el gobierno habla de haber gastado más de 3000 millones en la pandemia (Los Andes 6/9/20), teniendo un presupuesto previsto para salud de 26.500 millones y un Decreto 401 que le da amplias facultades para el manejo de partidas, sin embargo han sido permanentes los reclamos de trabajadores del sector por falta de insumos, se han incorporado pocas camas UTI y hoy el sistema de salud, dicho por autoridades de los hospitales, está colapsado.

A principios de agosto, el mismo Suarez, ya estaba alertando sobre la crítica situación, dado que el tope de ocupación en unidades de Terapia Intensiva (entre 330 y 360 en la provincia) rondaba entre el 75% y el 80%, según fuentes oficiales, para COVID, ya que hay otras patologías que también ocupan UTI. Sin embargo no se aumentaban las restricciones a la circulación.

Hoy se habla de un 83% de ocupación, casi uno de cada dos hisopados da positivo, 45%, cuando la OMS sugiere que la situación es manejable cuando ese valor esta en el 10%. El sábado 6/9, se hicieron 1001 determinaciones dando 533 positivos (53%). Al día siguiente fueron 615 determinaciones y 290 positivas (47%).

Sobre los fallecidos, se plantea que la mayoría contaba con patologías previas y murieron por el agravamiento de esas morbilidades, pero, si no se hubieran infectado, seguirían vivos manteniendo sus patologías el tiempo que se pudiera.

Para sumar algo más preocupante a lo que ya existe, aparece un siniestro protocolo de bioética al que se deben atener las instituciones de salud, que establece prioridades de atención, frente a la falta de posibilidades de atender a todos, aplicando criterios como el número de años de vida salvados, las posibilidades de vivir en cada una de las etapas de la vida y el beneficio del “bien común” entre otros.

Llegar a discutir la aplicación de este protocolo de prioridades, claramente, se bebe a la imposibilidad de tratar todos los casos, como si estuviéramos en situación de desastre natural o algún otro hecho imprevisible. Traducido a lenguaje de la calle, quiere decir que un adulto sano, tendrá prioridad en recibir atención frente a un adulto mayor, así como lo tendrá, según se entienda el concepto de “bien común”, un empresario o un profesional frente a un desocupado o un ama de casa.

Sin embargo, el gobernador y la ministra de salud insisten con adjudicar las responsabilidades del contagio a la gente, cuando es el Gobierno el principal y doblemente responsable.

Por un lado, por el manejo en el sector de salud, sistema que está a punto de colapsar por falta de recursos, de organización, de insumos de prevención y también debido a salarios congelados y falta de aguinaldo. Y por otro lado, por las medidas de aislamiento tomadas y el mensaje dado con ellas por el gobierno, al permitir la libre circulación y la apertura de lugares de concentración que son focos de contagio. Haciendo entender a una parte de la población que la situación es manejable, por lo tanto se puede salir libremente a bares, hipermercados y shopping.

A esto se suman intendentes como Orozco que destina dinero al arreglo de la plaza departamental y de Iglesias que hace por un lado lobby por la apertura del Shopping propiedad del grupo IRSA (Eduardo Elsztain), gran foco de contagios, pero mantiene cerrados 8 de los 22 Centros de Salud del Departamento.

Entendemos que debe priorizarse la salud y la situación social de la población, restringiendo la circulación de personas para restringir la circulación del virus, tal como aconsejan los expertos en salud, pero cubriendo derechos mínimos a la alimentación y la salud. Atendiendo a cubrir las necesidades de vida de los sectores mas desprotegidos que no pueden encerrarse, de las pymes y negocios que no pueden aguantar sin trabajo y de los sectores básicos del comercio y la producción, para lo cual es imprescindible la ayuda económica del gobierno, coordinada con esos sectores.

En este sentido, es muy buena la experiencia que se desarrolla en San Rafael, con la formación de un amplio Comité de Crisis y la implementación de un convenio, mediante el cual el municipio adquiere viandas al sector gastronómico, que se distribuyen en merenderos y comedores a través de las organizaciones sociales.

Se hace urgente la necesidad de redireccionar recursos, exigir mayores aportes a la nación y apelar a los sectores que están en mejores condiciones económicas para aportar a esta crisis.

Una ayuda es el proyecto de Impuesto a las Grandes Fortunas presentado en Mendoza por el PTP, en consonancia con el proyecto nacional, aplicable a aquellos sectores (0.1 % de la población economicamente activa) que se llenaron los bolsillos en etapas anteriores y hoy lo siguen haciendo, tales como exportadoras, grandes bodegas, hipermercados y el sector financiero.

Se requieren fondos necesarios para enfrentar el colapso sanitario, la crisis económica y la emergencia social. No pueden salir de los bolsillos vacíos de los trabajadores, sino de las grandes fortunas acumuladas en los últimos años.

* POR UN IMPUESTO DE EMERGENCIA NACIONAL Y POR UNA CONTRIBUCION EXTRAORDINARIA DE LAS GRANDES FORTUNAS EN LA PROVINCIA.

*AMPLIACION DEL SISTEMA HOSPITALARIO Y CAPACITACION DE PERSONAL

* PRIORIZAR LAS CONDICIONES DE TRABAJO Y LOS ELEMENTOS DE PROTECCIÓN PERSONAL PARA LOS TRABAJADORES DE LA SALUD.

* ASISTENCIA URGENTE CON ELEMENTOS DE HIGIENE Y ALIMENTOS A LOS COMEDORES Y MERENDEROS POPULARES.

* MEDIDAS DE RESTRICCION DE LA CIRCULACION, RESPETANDO DERECHOS INDIVIDUALES Y COLECTIVOS

* AUXILIO ECONOMICO A LAS PEQUEÑAS Y MEDIANAS EMPRESAS AFECTADAS POR EL CIERRE PARCIAL DE ACTIVIDADES.

* REDOBLAR TODAS LAS FORMAS DE SOLIDARIDAD POPULAR.

* ORGANIZACIÓN DEMOCRÁTICA DESDE ABAJO, EN CADA BARRIO Y LUGAR DE TRABAJO PARA ENFRENTAR LAS MANIOBRAS DE LOS GRUPOS DOMINANTES

Junta Provincial del Partido del Trabajo y del Pueblo

“Pruebas de amor” en la relación con China

El miércoles 17, Mauricio Macri rubricó con el máximo jerarca del imperialismo de China, Xi Jinping, acuerdos para la financiación de proyectos de infraestructura por 17.000 millones de dólares (US$). 

Aunque la cifra es impactante, es importante ver cómo son esos proyectos y cuáles sus plazos de maduración: según trascendió, la planificación de la mayoría de ellos comenzará a ponerse en marcha durante el primer semestre de 2018. Después vendrá su realización que llevará varios años; tiempo que también depende del cumplimiento de la contraparte a la que se compromete el gobierno argentino. 

Desde el vamos, todos los acuerdos están condicionados al cumplimiento de los convenios firmados por el gobierno anterior (como los ferroviarios, la base espacial-militar en Neuquén o las represas de Santa Cruz) y a que las obras se hagan sin licitación, admitiendo la contratación directa, y sujetas a la cláusula del “cross default”: si una obra se incumple, caen todos los demás acuerdos. Si bien las tasas de interés nominales de los préstamos (deuda) son bajas, si a ello se suman los seguros de riesgo, el costo financiero total llega al usurario 8,19 % anual, en dólares.

El principal acuerdo de financiación, por US$12.500 millones es para la construcción de dos centrales nucleares: una en Campana, provincia de Buenos Aires, y la otra en Río Negro; la programación de la primera tiene fijado como inicio enero de 2018, para la segunda habrá que esperar. Le sigue en importancia la financiación de la infraestructura de Mendoza a Buenos Aires del tren San Martín, con un crédito a 20 años por US$2.400 millones, y otro préstamo de US$1.600 millones de bancos chinos para el Belgrano Cargas, que se agregan a los US$ 2.470 millones comprometidos por la gestión kirchnerista. Otro acuerdo que se destaca es para financiar la instalación de una planta de energía solar en Jujuy, con un préstamo por casi US$400 millones.

En esto es necesario aclarar, además, que no se trata de inversiones directas de capitales de China, que signifiquen una afluencia inmediata o mediata de dólares a la Argentina, sino de créditos a ir utilizando en la compra de equipos y materiales, tecnología y especialistas, traídos desde China. Es decir, lisa y llanamente préstamos para incrementar las ventas de China a la Argentina vinculadas a la realización de esos proyectos, con la contraparte de resignación de decisiones sobre los mismos, que van desde los equipos y tecnologías hasta las cuestiones ambientales y de soberanía, como se puede graficar en las idas y vueltas con las represas en Santa Cruz, la base en Neuquén o los proyectos para las centrales nucleares. 

Un intercambio muy desigual

Con estos acuerdos de préstamos, el imperialismo de China busca profundizar nuestra dependencia financiera de él, para asegurarse una mayor incidencia en su disputa con los otros imperialismos. También una mayor dependencia tecnológica y comercial, que tiene como trasfondo un profundo desequilibrio en el intercambio, habiéndose convertido China en uno de los mayores socios comerciales de la Argentina, sólo por detrás de Brasil, tanto en exportaciones como en importaciones. 

Las exportaciones argentinas a China crecieron entre 2001 y 2011, pero a partir de allí comenzaron a caer y en 2016 se ubicaron en US$4.661 millones. Las exportaciones a China representan el 8% del total exportado por Argentina, de lo que el 63% es poroto de soja (sin procesar). En cambio, las importaciones desde China se multiplicaron por 10 entre 2001 y 2011, aunque luego se han mantenido relativamente estables. En 2016 fueron US$10.500 millones, que representan el 19% del total nacional, en lo que juegan un papel importante los artefactos eléctricos y mecánicos, además de las ventas financiadas al Estado a través de “acuerdos” como los de los ferrocarriles, que incluyen no sólo la compra del material rodante, sino hasta las vías y durmientes e incluso las butacas y personal técnico, con el consiguiente desmedro de la producción y los trabajadores nacionales.

La tan alabada por Macri “mayor complementariedad” en el mundo, que tendrá la economía de Argentina con la de China, se basa en venderle productos primarios sin o con poca elaboración (desde porotos de soja, cueros y lana sucia, hasta minerales y carne), a cambio de comprarle productos industriales (desde ferrocarriles y turbinas, hasta juguetes e indumentaria). Ya vivió esto la Argentina en su “complementariedad” con Inglaterra y los otros imperialismos de Europa. “Comprar a quien nos compra” era el lema de la oligarquía del siglo pasado que llevó en la década de 1930 al Pacto Roca-Runciman con los imperialistas ingleses en 1933 y al Convenio Comercial y de Pagos con la Alemania hitleriana en 1934, de características similares (Eugenio Gastiazoro, Historia Argentina, tomo IV, capítulo XIV, págs. 22/24).

La “complementariedad” entre Argentina y China principalmente desde 2007, con su acrecentada venta de productos primarios sin o con poca elaboración, a cambio de una aún más acrecentada compra de productos industriales, ha resultado en un creciente y sostenido déficit comercial. Un déficit que desde 2011 viene sumando año a año más de US$5.000 millones de dólares, porque terminamos comprando más del doble de lo que nos compran. Lo que se repitió en 2016, con un saldo negativo de US$5.800 millones. De ahí que decimos que también hay un interés del imperialismo de China de atarnos financieramente a esta relación de intercambio desigual en los acuerdos firmados por Macri, dada su débil presencia todavía en inversiones extranjeras directas (IED). Inversiones que Macri también buscó en sus múltiples reuniones particulares con los CEO’s de los monopolios imperialistas de China (en su mayoría “estatales”).

Las inversiones directas

Si bien China se ha convertido en el segundo principal “socio comercial” de Argentina, con ataduras financieras ampliadas por el kirchnerismo y reforzadas ahora por Macri, la participación de la IED (es decir inversiones no financieras) de China en Argentina en relación al total de IED china en el exterior representa una exigua, aunque creciente presencia. El 60% del total se han dirigido al sector de alimentos, bebidas y tabaco, donde China ocupa el quinto lugar entre los países que más invierten.

Según la agencia oficial de China, “durante los últimos cinco años, más de 50 empresas chinas invirtieron en Argentina en proyectos ferroviarios, de energía solar, de telecomunicaciones, agrícolas y de infraestructuras. En estos momentos que Argentina está trabajando en un ambicioso plan de infraestructuras para los próximos 30 años, habrá sin duda enormes oportunidades para las empresas chinas que, según los argentinos (¿?), tienen ventajas en la tecnología y la financiación” (Xinhua, Pekín, 17/5/2017). La subestimación en el número y en el monto de las inversiones del imperialismo de China puede deberse a la “modalidad de implantación”, generalmente a través de “pantallas” nacionales (por ej., Electroingeniería) por lo que no se registran como IED, como ocurre también con las “inversiones” del imperialismo de Rusia y, en parte, de Alemania. A lo que deberían sumarse las “pantallas” en otros países dependientes, de donde se registran importantes IED, como Brasil, Chile y Uruguay o como las Islas Caimán y otros “paraísos fiscales”.

Teniendo en cuenta algunas de las inversiones multimillonarias recientes de China, esta potencia imperialista habría pasado al tercer lugar en las inversiones directas en Argentina, después de Estados Unidos y España. Entre esas inversiones registramos que, en 2010, la petrolera Cnooc compró el 50% de la participación de Bridas en Pan American Energy, por US$3.100 millones. Un año después, Sinopec compró Oxy, de la Occidental Petroleum Corporation por US$2.450 millones. Recientemente el monopolio cerealero Cofco pasó a ser el segundo monopolio imperialista (después del yanqui Cargill) entre las exportadoras radicadas en Argentina, al comprar Noble y Nidera. Por supuesto que, como ocurre con las compras de otros imperialismos de empresas ya existentes en el país, no son dólares que vienen al país, sino que en su mayoría van a las casas matrices de sus anteriores dueños, también imperialistas. 

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 Escribe Eugenio Gastiazoro

Masivo castigo popular a la Corte y a Macri

Duro golpe al plan de criminalizar la protesta y sumar las Fuerzas Armadas a la represión. Brutal “prueba de amor” entregando a China, por monedas, las riquezas nacionales.

1. Un duro castigo al macrismo

El miércoles 10 de mayo fue un día histórico. El pueblo se volcó masivamente a las calles y las plazas, quiso ser protagonista, y lo fue, para decirle ¡NO! a un nuevo intento de impunidad de los asesinos, torturadores, violadores y apropiadores de niños de la dictadura. No quiere cruzarse en las calles o ser vecinos de esos genocidas. Se plantó como lo hizo cuando repudió los indultos de Menem y el Estado de Sitio de De la Rúa; como lo viene haciendo frente a la violencia contra las mujeres, o cuando se harta frente a los tarifazos, el hambre y el ajuste.

El pueblo volvió a demostrar que esdueño de las calles y no las va a abandonar.

El gobierno trata ahora de ocultar lo que quedó a la vista. Una semana de silencio de Macri. Un manijazo “institucional” en la Corte Suprema, para consumar la mayoría macrista de los jueces impuestos por este gobierno, Rosenkrantz y Rosatti, y la jueza Highton de Nolasco, que inconstitucionalmente sigue en la Corte Suprema gracias a Macri.Un llamadode la derecha de la iglesia católicaa la reconciliación con los genocidas. Reuniones, el 8 y 9 de mayo, del ministro de Justicia Garavano y sus funcionarios, con abogados de los genocidas de 798 argentinos en la ESMA, y de Pati y otros asesinos.

El fallo del 2×1 fue un paso en el operativo para criminalizar la protesta popular, avanzar en la impunidad de los genocidas y en acuerdos con esos grupos fascistas, cambiando la ley de Defensa para legalizar la participación de las Fuerzas Armadas en la represión al pueblo.

La extraordinaria respuesta popular ha sido un durísimo castigo a la Corte Suprema, y al gobierno de Macri y sus política de imponer el ajuste y la entrega con represión.

2. De mal en peor

El gobierno ha fracasado en sus planes de domar la inflación. Lo peor de la carestía se concentra en los alimentos y los tarifazos en los servicios, que golpean con más fuerza en los más pobres. La garrafa social no existe, y la que se consigue, pasó de $80 a $160, y ahora no se la consigue a menos de $220. Macri sigue macaneando con un crecimiento de la economía que solo él ve.

El gobierno sigue sordo al reclamo de los docentes, y resiste a las paritarias que están reclamando hasta un 40% de aumento para recomponer los salarios, como en la alimentación. Los verdurazos muestran la gravísima situación de millones de pobladores de los cordones verdes de las grandes ciudades, ahorcados por la falta de tierras o los arrendamientos de los terratenientes, y el costo de los insumos para producir. Las inundaciones castigan a miles de productores del campo y a pueblos enteros, y el gobierno no hace nada.

3. “Una prueba de amor”

Con el viaje a China (y a Dubai y Japón), Macri profundiza la entrega de los recursos nacionales y la dependencia del imperialismo.

La visita a China es “el viaje del año”, declaró Macri. Preguntada Malcorra el sentido de ese viaje, “la Cancillería” lo dejó en claro: “una prueba de amor”. Esa “prueba de amor” que le lleva Macri a la China imperialista, es la entrega de las dos represas de Santa Cruz y dos usinas atómicas a monopolios chinos, le compramos 7.000 viviendas prefabricadas, le damos el reacondicionamiento de los ferrocarriles Belgrano Cargas y San Martín. El monopolio estatal chino Sinopec es la cuarta petrolera de la Argentina. Otra petrolera estatal, Cnooc, es dueña del 20% de Panamerican y compró el 50% de la Esso. La Shandong Gold compró el 50% de Veladero (oro y otros minerales), entre otras mineras.

Los capitales chinos se adueñan de las riquezas nacionales, imponen condiciones para el ingreso masivo de sus exportaciones, arruinando la industria nacional petrolera, de la construcción, atómica, ferroviaria, naval, etc. Chupan la sangre de la economía nacional como vampiros, y Macri los presenta como la salvación.

En este viaje a China, Macri paró en Dubai, paraíso de la usura mundial, y le ofreció “una asociación estratégica”: un pedazo de Vaca Muerta. Sigue ofreciendo, por monedas, la soberanía energética nacional.

4. Un voto de cara al futuro

El gobierno usó la movilización del 1° de abril para golpear a las luchas populares y lanzarse a la puja electoral. Ahora el 1/A quedó atrás, desbordado por la marea popular del 10 de mayo, que castigó duro a la Corte Suprema y a Macri. Lo que más le duele a Macri, es que quedó en evidencia, para muchos, que trabaja para la impunidad de los genocidas de la dictadura. Y quedó golpeado su plan represivo, aunque no hay que subestimar su peligrosidad.

Como si no hubiera gobernado un año y medio, Macri sigue usando la polarización con Cristina para dividir al pueblo. Es un chantaje político para forzar el voto a su favor en las elecciones.

No es cierto que crezca la franja del medio. Crecen el malestar y la bronca por los sufrimientos que provoca el ajuste, la entrega y la represión. Cada vez se escucha más: “no llego a fin de mes”. Crece el voto castigo a Macri, sin volver atrás, buscando algo nuevo. Es lo que se recoge en la campaña de afiliación al PTP y al Partido Frente Popular.

Tampoco es cierto lo que dijo Cristina: “La sociedad no está capacitada para leer lo que pasa detrás de las noticias”. Mientras ella pasea por Europa, esta “sociedad”, a la que ella ofende al calificarla de no capacitada, analizó muy bien el fallo de la Corte Suprema y Macri y les contestó con una profundidad maravillosa el 10 de mayo.

En cada provincia y distrito se dan pasos hacia frentes de las fuerzas populares, democráticas, progresistas y antiimperialistas. Muestran que hay condiciones para irrumpir con fuerza en las elecciones. Así lo mostró el lanzamiento, en Santa Fe, de la candidatura a diputado nacional de Carlos del Frade, por el Frente Social y Popular, y la convención del PTP. Se formó el frente en el Chaco, y avanzan las negociaciones frentistas en Buenos Aires, Capital Federal, Entre Ríos, Córdoba, La Matanza y otras.

Las fuerzas populares tienen a su favor la voluntad de miles de luchadores que quieren una herramienta política que enfrente la política macrista. Una gran fuerza para discutir y ganar cada voto. Para que sea un voto con futuro.

Un voto para fortalecer la unidad para la lucha contra el ajuste, la entrega y la represión de Macri, con un plan de lucha hacia un nuevo paro nacional y multisectorial. Un voto para acumular fuerzas y conquistar un gobierno del pueblo que garantice trabajo, tierra, techo y soberanía: la Patria Nueva. 

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 Escribe Ricardo Fierro

¡Adonde vayan los iremos a buscar!

El fallo de la Corte Suprema que beneficia a los genocidas con el 2×1 es un paso más en un camino represivo que atenta contra las libertades democráticas de los trabajadores y el pueblo. El ajuste y la entrega de Macri no cierran sin represión. Hay que pararlos con la movilización popular

 1. “No llego a fin de mes”

El gobierno está a la ofensiva con su campaña electoral. Macri y Vidal son los protagonistas de esa campaña. El fin de semana pasado, el gabinete nacional y 500 funcionarios bonaerenses fueron a actos y timbreos. Macri ya lanzó su candidatura para la reelección en el 2019. En cada lugar, el presidente, la gobernadora y sus candidatos, sonríen para la foto y la TV. Centran en el Conurbano Bonaerense, y tienen la ambición de ganar Santa Fe para dar la imagen de su triunfo en agosto y octubre. Pero sin descuidar la pelea en ninguna provincia ni en la Capital Federal.

Los plazos se acortan. En junio, el 14 cierran las alianzas y el 24 las listas de candidatos.

Es feroz la presión del gobierno y las clases dominantes para ocultar el marzo caliente y el paro nacional, en nombre de la gobernabilidad. Como si los millones que se volcaron a las calles y pararon la producción no existieron. Solo existieron los movilizados el 1° de abril.

Hoy la frase más escuchada es: No llego a fin de mes. El gobierno fracasó en sacar la economía a flote. Una razón clave de ese fracaso fue que las luchas frenaron el ajuste que cargaba sobre los de abajo la salida de la crisis. Por eso Macri se ve obligado a volver a polarizar con Cristina y repetir el cuento de que, si gana, después de las elecciones vienen las buenas. Pero es al revés, Macri necesita ganar las elecciones para ir a fondo con su plan.

Viajes a Estados Unidos, China y Japón, vienen jefes de Estado de Italia y Alemania, y acuerdos con Inglaterra: vender la soberanía es la otra clave del plan Macri.

Un plan que no cierra sin represión.

 2. Quieren aplastar al movimiento obrero

Macri compró a un sector del peronismo sindical, como se vio en el acto del Momo Venegas y “las 62 organizaciones”. Usa los fondos de las obras sociales: el Uatre del Momo fue uno de los que más recibió; y Comercio, UPCN y Construcción recibieron el 22% de los fondos de prestaciones especiales, y poco a nada a otros gremios. Está en marcha paralizar y dividir a la CGT. Confronta con los gremios en lucha, como los docentes, que siguen la pelea. Y quiere dividir la unidad de acción de ocupados, desocupados y precarizados, y jubilados, para golpearlos por separado.

Macri quiere “domar” al movimiento obrero para acabar con los convenios colectivos por rama y rebajar los salarios. Lo está haciendo en gremios de petroleros, mecánicos, construcción, etc. Quiere paralizarlo, que no haya plan de lucha, ni un nuevo paro nacional. Trabaja para sacar de las calles a los desocupados y precarizados que le impusieron la emergencia social, y a los mayores que reclaman por sus jubilaciones de hambre.

 3. Quieren paralizar a los movimientos populares

La rebeldía del campesinado y los originarios de las economías regionales, su Marcha Federal y sus jornadas, golpea otra viga maestra del plan de Macri: concentrar y extranjerizar la tierra. Para Macri, la tierra es para los agronegocios, la megaminería saqueadora y contaminante y los emprendimientos para turismo extranjero.

Para esos negociados con la tierra, avanzan en un nuevo genocidio, expulsan a obreros rurales de los cultivos regionales, y a campesinos y originarios de sus tierras como están haciendo con diaguitas en Tucumán, wichis en Salta y mapuches en la Patagonia, entre otros. Y los empujan a las villas de las ciudades para los peores trabajos.

La droga, la trata y la prostitución, son los negocios más rentables. Este es un gobierno de empresarios, y Macri es un empresario que hizo enormes negocios con la dictadura. Ahora puso de jefe de la Bonaerense a un hombre de la DEA (la agencia que abastece de droga a 40 millones de consumidores yanquis y garantiza que los dólares de la droga vayan a sus bancos). Y el jefe de la Policía porteña manejaba las coimas de los negocios sucios. No se puede combatir a la droga negociando con la droga.

Asesinan un cura en Tucumán, permiten que le hagan de todo a un fiscal que actuó contra una cadena de prostíbulos, y está investigando la cadena de las coimas que recibía la Bonaerense de las mafias: tratan de asustar al que se juegue contra las mafias. No hay presupuesto para tomar medidas de fondo en la prevención de la violencia contra las mujeres y de la droga en la juventud.

Todo esto pasa porque el Estado es parte de ese negocio y no de la solución de esas lacras. Por eso quieren silenciar a ese masivo movimiento de mujeres que asombra al mundo. Y quieren impedir que crezca el movimiento juvenil contra la droga y la rebeldía de los jóvenes por un futuro digno. Intentan hacer, con estos movimientos, lo que intentó Cristina con Hebe de Bonafini: coparlos para vaciarlos de contenido.

 4. Pelear el voto: para la lucha y la Patria Nueva

Macri viene por todo. Para imponer su plan reaccionario, necesita un triunfo electoral y parar el auge de luchas que enfrenta su política.

En política, Macri necesita aplastar a las fuerzas combativas de la izquierda popular, democrática, antiimperialista y progresista que encabeza la lucha en las calles. Y polariza con Cristina para domesticar una parte del peronismo y dividir al resto. Lo intentó Frondizi, su ídolo: golpista contra Perón en 1955, llegó al gobierno con los votos peronistas, y terminó vendiendo el país, encarcelando y militarizando a los gremios y proscribiendo la constitución.

El Congreso del PTP mostró que la izquierda popular, democrática, progresista y antiimperialista tiene condiciones para irrumpir en las elecciones con fuerza. También lo demostró el lanzamiento, en Santa Fe, de la candidatura a diputado nacional de Carlos del Frade, por el Frente Social y Popular. Se avanza hacia un frente en Buenos Aires, y se acordó en el Chaco un frente del PTP, PS y Libres del Sur. Avanza la negociación en Capital Federal y más provincias.

Nada será fácil en ningún lado. Frente a las campañas multimillonarias, las fuerzas populares tienen la fuerza de miles de luchadores que quieren su herramienta política, denunciando los planes macristas, y discutiendo y ganando cada voto. Para que sea un voto con futuro. Un voto para fortalecer la unidad para la lucha contra los planes de ajuste, entrega y represión de Macri, con un plan de lucha hacia un nuevo paro nacional y multisectorial. Un voto para acumular fuerzas y conquistar un gobierno del pueblo que garantice trabajo, tierra, techo y soberanía: la Patria Nueva.

firma:  Escribe Ricardo Fierro