La conducción de la UCR ensaya el bolsonarismo en Mendoza y disputa el liderazgo de la derecha en Argentina

El domingo 5 de julio, el largo conflicto de un sector de municipales de la ciudad de Mendoza, sumó un nuevo episodio de represión y arresto de los trabajadores y varios dirigentes sindicales.

El origen del conflicto es claro: sueldos de hambre, precariedad y pésimas condiciones laborales. A lo que se suma el desconocimiento autoritario de los derechos laborales (convenios colectivos, paritarias, representación sindical).

Frente a hechos públicos e inocultables, el Comité Mendoza de la UCR publicó una carta ofensiva, mentirosa, que debería avergonzar a propios y ajenos.

Nosotros reivindicamos los diferentes afluentes que nutren una tradición democrática, popular y nacional. Recordamos que el radicalismo surgió luchando contra el “régimen oligárquico” a fines del siglo XIX. Protagonizó luchas y rebeliones que contribuyeron a lograr la ley del voto secreto y obligatorio. Esas posiciones fueron la causa de golpes de estado oligárquico-imperialistas que derrocaron los gobiernos radicales de H. Irigoyen en 1930 y H. Illía en 1966. No por sus falencias y errores, sino por sus aspectos positivos: el primero impulsor de la creación de YPF y defensor del petróleo nacional; el segundo por la sanción de la ley de medicamentos. Ambos, honestos y honrados, bajo la perspectiva ideológica y política de los Cornejo y Suárez, hoy serían calificados de “ineficientes”, “enemigos de la propiedad privada”, “chavistas”, “populistas”.

La conducción de la UCR (entendemos que no todos los militantes adhieren a la profesión de fe neoliberal y represiva actual) ensaya un recurso discursivo repulsivo: demoniza a La Cámpora y el kirchnerismo para estigmatizar cualquier manifestación opositora. Se asemeja al macartismo anticomunista de los años 40 y 50 del siglo pasado. Reproduce la persecución antiperonista de los golpistas de 1955. La UCR, en el gobierno mendocino desde 2015, prohíbe, multa, persigue, enjuicia, reprime y encarcela a sus opositores. No acepta disidencias, reclamos, marchas, ni nada que suponga exhibir públicamente una crítica al rumbo derechista adoptado. ¿Qué hay de la deliberación pública como esencia de la democracia? ¿Qué hay de respetar instituciones democráticas y constitucionales como las paritarias y los Convenios Colectivos de Trabajo?

En los 90 supimos coincidir con peronistas, radicales y fuerzas de izquierda enfrentando el rumbo privatista, ajustador y entreguista del neoliberalismo menemista. Jóvenes de la Franja Morada y del radicalismo compartieron con nosotros Marchas educativas y Marchas Federales. Tal vez ha pasado mucho tiempo y perdieron la memoria.

En el presente, contrariando esa historia, la UCR formó parte y continúa defendiendo un gobierno como el de Macri, que en cuatro años dejó una catástrofe económica y social: recesión económica; endeudamiento record, con virtual default desde abril 2018, cubierto por el préstamo impagable del FMI; aumento del desempleo y la pobreza; emergencia social, alimentaria y sanitaria. Pero también exhibió pobre calidad institucional: desde el nombramiento de dos jueces de la Suprema Corte por decreto, hasta una vergonzosa red de espionaje sobre opositores y hasta oficialistas; pasando por una cantidad de negocios en torno a la especulación financiera, licitaciones y obras, que tarde o temprano deberán explicar ante el pueblo y la justicia.

El Comité UCR habla de un plan, dentro del cual cita, sin explicar y mezclándolos, diversos temas:

* Portezuelo del Viento: ¿cuál?; ¿el de la oferta única y cantada?; ¿el del proceso licitatorio que obligó a echar al funcionario incompatible sin explicar nada?; ¿la obra que beneficia en primer lugar a una empresa estatal china?

* Vicentín: ¿cuál?; ¿la del fraude gigantesco que dejó miles de obreros y productores esperando cobrar?; ¿el grupo que recibía préstamos del Banco Nación por su relación con Cambiemos?; ¿el que armó empresas off-shore para evadir impuestos y fugar las divisas?; ¿el que no pagó impuestos a la AFIP y a la Aduana?

* Roll over: ¿cuál?; ¿el que necesitan porque es imposible pagar los vencimientos de deuda pública heredada de Cornejo?; ¿el imprescindible para escapar del ahogo de una deuda en dólares del 60% del total?; ¿el relacionado con la irresponsable emisión del Bono 24 por 590 MD?

* Coparticipación: ¿cuál?; ¿la que Cornejo desistió de pelear al firmar el Consenso Fiscal con Macri, favoreciendo a la CABA, principal reducto del PRO, mientras Mendoza perdía?

* Ayuda Nacional e IFE: ¿cuáles?; ¿las medidas del populismo?; ¿las que Mendoza necesita para subsistir mientras agitan la independencia “porque tenemos de todo” y “no precisamos de Argentina”?

El gobierno de Suárez se queja de falta de recursos y quiere exprimir más los bolsillos vacíos de trabajadores precarizados y desocupados. Oculta la pobreza legada por el gobierno anterior. Pero se preocupó por favorecer a los bodegueros, dejando luego abandonados a los cosechadores migrantes del norte argentino. Esos hermanos norteños ¿también eran parte del siniestro plan opositor a la gestión Cornejo-Suárez?

La solución es muy sencilla, aunque les resulte extraña a las ideas de la moderna UCR-promacrista. Reconocer a los sindicatos, convocar paritarias, constituir Comités de emergencia socio-sanitaria. ¿No hay acaso, funcionarios del gobierno con experiencia suficiente para indicar al gobernador que todos ganan sentando a la mesa paritaria a las representaciones sindicales? Los trabajadores estatales y los de la educación han puesto el cuerpo y el alma en esta pandemia. Maltratarlos y despreciarlos del modo en que lo hace el Comité de la UCR es renegar de las mejores tradiciones democráticas. Golpear y encarcelar trabajadores y dirigentes sindicales es regresar a lo peor de la historia argentina. Olvidan incluso que fue bajo un gobierno radical que el pueblo argentino levantó la consigna del Nunca Más.

Somos parte del Frente de Todos. No nos apliquen etiquetas. Debatan y confronten ideas y posiciones. Participamos de las luchas sindicales, sociales y políticas en Argentina y en Mendoza para terminar con el infierno macrista. Hoy cuestionamos el rumbo del gobierno de Mendoza y de la conducción nacional de la UCR. No necesitamos disfrazarnos de nada, no apretamos a nadie. Al contrario, nos aprietan y asfixian con el Código Contravencional y otros instrumentos persecutorios. Defendemos las libertades democráticas y los derechos laborales, humanos y sociales. Rechazamos la concentración y la extranjerización económicas, y repudiamos el saqueo y los negocios vinculados a esos procesos. Defendemos la soberanía nacional y la liberación social. Por eso decimos:

#SolidaridadConLosTrabajadoresMunicipales

#BastaDeAutoritarismoYRepresión

#BastaDeProvocaciones

Mendoza, 7 de julio 2020

Junta Provincial del Partido del Trabajo y del Pueblo

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