Análisis, reflexiones y propuestas
Finalmente la pandemia del COVID-19 llegó a nuestro país y nuestra provincia. Aunque se presente como la situación más grave de la que tengamos memoria personal, debemos apelar a la historia y a la memoria colectiva para sacar enseñanzas de epidemias y crisis anteriores.
Ahora enfrentamos a un nuevo virus, pero ya padecimos antes cólera, gripe A, dengue, tuberculosis, chagas, sarampión. Vale la pena recordar al gran sanitarista argentino Ramón Carrillo, quien decía:
"Frente a las enfermedades que genera la miseria, frente a la tristeza, la angustia y el infortunio social de los pueblos, los microbios, como causas de enfermedad, son unas pobres causas".
Los “bichitos” causantes palidecen frente a la plaga de dictaduras o gobiernos entreguistas y ajustadores que hemos sufrido en la historia reciente. La desocupación, la miseria, el hambre, la falta de agua y otros servicios, el hacinamiento en el hogar, la violencia tanto desde el Estado, como la intrafamiliar, y una larga lista más, vienen sacudiendo la vida cotidiana de nuestro pueblo.
Sostenemos que la enfermedad no se trata simplemente de una bacteria o virus actuando sobre un organismo vivo en condiciones de laboratorio. Afecta a determinados grupos de seres humanos, que viven en diferentes condiciones biológicas y sociales, en relaciones desiguales de poder, con vínculos comunitarios más fuertes o débiles.
Por eso, el principal problema que debe atenderse en la lucha nacional y provincial contra la pandemia es la gran desigualdad económica, social y territorial de la población, previa a su aparición.
La orientación del gobierno nacional para combatir la pandemia es en general correcta. Ha constituido un Comité de Emergencia Social Nacional, para atender al Gran Buenos Aires, en el cual se tomaron importantes medidas sanitarias, alimentarias y económicas; y acordaron establecer comités locales en las comunas para definir prioridades.
El gobierno provincial asume algunas de las líneas de acción, pero es reacio a convocar a los partidos de la oposición y al conjunto de organizaciones sociales, sindicales, juveniles, femeninas, etc., para integrar un gran frente unitario en la lucha contra esta terrible amenaza. Es necesario constituir un Comité Provincial de Crisis para atender la emergencia, y propulsar la creación de Comités Departamentales y locales, que articulen y coordinen las orientaciones gubernamentales con las cientos de iniciativas que brotan desde abajo en forma solidaria.
El aislamiento social preventivo y obligatorio, bajo la consigna “Quédate en casa”, resulta necesario, pero a todas luces es contradictorio para muchos que no tienen aseguradas mínimas condiciones de vida. Una política igual para población en condiciones de desigualdad económica, social, territorial y cultural, resulta en efectos desiguales. Por otro lado, las diferentes funciones cumplidas por diversos sectores productivos, administrativos, comunicacionales, gubernamentales, hace imposible “quedarse en casa”. Algunos no pueden quedarse en casa y otros no deben.
No es momento de mezquindades partidarias, pero sí es hora de fijar una orientación ideológica y política para enfrentar la crisis. En estas horas se ha puesto de manifiesto la criminalidad de las políticas de ajuste y la enorme deuda contraída con el pueblo en materia de producción, trabajo, salud, educación, vivienda. La pandemia llegó para agravar las pésimas condiciones en que ya se encontraba Mendoza a fines de 2019:
La producción provincial está prácticamente estancada, y en retroceso en algunas ramas. El PBG per cápita 2018 de Mendoza fue inferior en casi 6% al del año 2008. En una década disminuyó la riqueza producida y disponible por habitante; a lo cual debe sumarse la desigualdad en la distribución de la misma.Hay una marcada desigualdad en la distribución de los ingresos y en el acceso a los servicios básicos. El 40% de los hogares “bajos” percibe apenas el 18% del total de los ingresos familiares, mientras el 20% de los hogares “altos” concentra el 43% de esa torta. Un 20% de las viviendas urbanas y un 35% de las rurales tienen problemas con el suministro de agua. En la provincia el 41% de la población NO tiene cobertura de salud (PAMI, OSEP, otra obra social o plan de salud privado o mutual), y ese porcentaje se eleva al 54% en las zonas rurales.La desocupación alcanza al 7,3% de la Población económicamente activa, lo que significa que alrededor de 65.000 personas no encuentran trabajo pese a buscarlo activamente. Alrededor de 290.000 presionan sobre el mercado laboral en busca de ocupación, o de más trabajo o para cambiar el que tienen, por insuficiencia salarial o pésimas condiciones. Las más afectadas por el desempleo siguen siendo las mujeres jóvenes de hasta 29 años.De la población ocupada un 30% está conformada por trabajadores independientes, cuentapropistas de diferentes calificaciones, pero la mayoría, un 71% está en la informalidad. Un 49% de todos los ocupados no tiene registración laboral. Esto significa que a los problemas de la desocupación debe sumarse la informalidad y la precariedad laboral.La pobreza siguió creciendo. En el mes de octubre de 2018, según la DEIE provincial, 25,1% de los hogares y 36,2% de la población se encontraban por debajo de la línea de pobreza. En base a la medición INDEC (1er semestre 2019) se estima que en la provincia habitan 695.000 pobres, de los cuales 122.000 son indigentes.
Sin embargo, “no es pa’todos el invierno”. Un puñado de empresas, concentradas y en gran parte extranjeras, han acumulado ganancias y patrimonios, producto de su posición dominante en el mercado interno y externo. Son parte de la cúpula de poder económico que, en estos graves momentos se comporta miserablemente, descargando aún más, si cabe, la crisis sobre el pueblo.
No se puede tener una estrategia de lucha adecuada contra la pandemia si se ignora este diagnóstico de la situación previa. Las medidas de la cuarentena y el aislamiento impactan sobre un territorio, hogares y población que no son ideales ni homogéneos, sino fragmentados y desiguales.
Proponemos entonces encarar esta crisis como una batalla integral: sanitaria, económica, y cultural-ideológica. #YoMeQuedoEnCasa no puede transformarse en sinónimo de indiferencia y parálisis. No puede ni debe ser #SálveseQuienPueda. Para derrotar al Corona Virus hay que enfrentar también al egoísmo y el individualismo liberales.
Con los maravillosos ejemplos de solidaridad y unidad popular, ya desplegados por varias organizaciones sociales, convocamos a una lucha colectiva contra la enfermedad y contra los beneficiarios de años de ajuste. Proponemos un conjunto de medidas para esta emergencia, entendiendo que es sumamente compleja, y deben abordarse diversos aspectos:
1. El epidemiológico. Acompañamos las medidas que se han ido tomando para disminuir los contagios, evitar un crecimiento exponencial que haga inmanejable la situación, ganar tiempo para preparar el sistema de salud, etc.
2. El económico-productivo. Aquí se plantea un panorama doblemente contradictorio. El que plantean con justeza los trabajadores precarizados de la economía informal entre “morir de hambre o morir por el virus”. Y el que ya ensayan los grupos concentrados terratenientes, financieros, mineros, petroleros, agroexportadores y otros, que lejos de la solidaridad buscan preservar sus fabulosas ganancias y comenzaron descarada y provocativamente a desabastecer, acaparar, remarcar precios, reducir salarios y despedir empleados.
El Gobierno Nacional ha ido tomando medidas, pero se hace necesario reforzar a nivel provincial los objetivos de mejora en la producción y distribución de: alimentos y bebidas; productos sanitarios, hospitalarios y médicos; y elementos de higiene personal, familiar e institucional. Y debe encararse, con las prevenciones sanitarias necesarias, un plan de obras de infraestructura que mejore el hábitat de los más de 200 barrios con carencias básicas. Comenzando por la provisión de agua potable a todos los barrios populares.
3. El ideológico. Para ganar a las mayorías populares en una gran cruzada nacional contra el virus, la pobreza, la desigualdad, la desinformación, el miedo y el individualismo, son necesarios el debate democrático, los argumentos, las razones, la persuasión. Nos preocupa la creciente actitud violenta y represiva de las fuerzas de seguridad en el marco del control del aislamiento, en particular hacia los jóvenes de barrios populares. Es correcto que el despliegue de las fuerzas de seguridad, bajo el mando de las autoridades gubernamentales, se utilice en el control de abastecimiento y precios, en el control de las rutas sobre los que aún piensan en vacaciones, y en la colaboración con los comedores populares y otras modalidades de atención alimentaria y sanitaria con los sectores vulnerables.
Para que la crisis sea solventada especialmente por los sectores económicos concentrados, y solidariamente por el conjunto de la comunidad; subordinando todas las instancias privadas a la conducción política del sector público sanitario y económico, proponemos:
Diez medidas de emergencia
1. Creación del Comité de Emergencia Provincial, y Comités Departamentales, integrados por los diferentes actores de la sociedad civil, política y religiosa, que articule las políticas para hacer frente a la PANDEMIA. Designación de Escuelas cabeceras y Centros de salud como centros coordinadores barriales, en contacto directo con las organizaciones de la comunidad, a fin de agilizar diariamente el relevamiento de necesidades y posibles soluciones.
2. Aumento del presupuesto de salud para los centros asistenciales y de salud vinculados primariamente con la comunidad. Abastecimiento de material y equipo para la emergencia, e insumos de protección para los trabajadores de la salud. Equipos de protección para los prestadores de servicios esenciales. Abastecimiento de elementos de limpieza (jabón, detergente, lavandina y guantes) para Comedores Comunitarios y Escolares; telas para la confección de barbijos. Convenios con universidades y organizaciones sociales para capacitar y generar agentes sanitarios barriales.
3. Plan de emergencia para abastecer de agua potable en cantidad y calidad a todos los mendocinos, especialmente barrios populares y zonas rurales sin cobertura. Con la participación de AySAM, EPAS, organismos de control municipales, operadores comunitarios de agua y organizaciones sociales. Subsidio eléctrico especial a operadores comunitarios y provisión de elementos para un buen servicio.
4. Creación de cooperativas que encaren obras y servicios urgentes, especialmente para mejorar el hábitat y viviendas de barrios populares, con proyectos y dirección de los organismos técnicos correspondientes, y con participación de trabajadores precarizados y desocupados.
5. Convenios para re-direccionamiento de la producción y el comercio locales para satisfacer la demanda interna, especialmente de elementos de bioseguridad y alimentos a la población. Incentivos impositivos y comerciales. Dirección estatal para orientar las prioridades en materia de producción alimentaria y sanitaria, evitando tanto el desabastecimiento como la especulación de precios por el aumento de la demanda.
6. Impuesto provincial especial solidario de emergencia a entidades bancarias, grandes exportadores, grandes propietarios rurales y fortunas personales elevadas, siguiendo el ejemplo de la reducción de sueldos a funcionarios políticos.Extender los plazos de pagos de las hipotecas y de todas las deudas financieras de las familias y pequeñas y medianas empresas; baja drá
7.Extender los plazos de pagos de las hipotecas y de todas las deudas financieras de las familias y pequeñas y medianas empresas; baja drástica de las tasas usurarias de todas las deudas que ahogan las familias y cualquier proyecto productivo a favor de las inversiones especulativas. Prohibición del corte de los servicios de luz, gas y agua.
8. Desindexación, congelamiento y prórroga de contratos de arrendamientos o de alquileres en el campo y las ciudades, a los productores agrarios, pymes, comerciantes y prestadores de servicios y a las viviendas familiares, acompañándola de un plan provincial de viviendas populares.
9. Respeto de todas las condiciones salariales y laborales establecidas en las paritarias. Aumento de emergencia según la inflación acumulada, válido hasta retomar las negociaciones paritarias. Estabilidad de todo el personal de salud y otorgamiento de estímulos en la emergencia.
10. Control estricto para evitar los excesos policiales. Publicar el protocolo de detención en casos de violar la cuarentena. Que los organismos de Derechos Humanos atiendan los casos de denuncias por mala actuación de las fuerzas policiales en la cuarentena.
#HOY LA PRIORIDAD ES DERROTAR LA PANDEMIA, LA POBREZA Y LA DESIGUALDAD.
#DEFENDEER LA SALUD, EL TRABAJO Y LA ALIMENTACION POPULARES.
#LA DEUDA ES CON EL PUEBLO.
Mendoza, 29 de marzo de 2020
“Importan dos maneras de concebir el mundo.
Una salvarse solo. Arrojar ciegamente los otros de la balsa
Y el otro es un destino de salvarse con todos
Comprometer la vida hasta el último náufrago
No dormir esta noche si hay un niño en la calle.”
(Armando Tejada Gómez, Hay un niño en la calle)
Guillermo Moujan y Carmelo Cortese (Coordinadores Junta Provincial del PTP Mendoza)

